Ni el frío ni el incendio detienen la voluntad en "Sapucay"

Ni el frío ni el incendio detienen la voluntad en "Sapucay"

A pesar de no contar con un espacio para servir los alimentos o entregar los víveres, luego de verse afectado por un incendio intencional, el merendero y comedor Sapucay no baja los brazos. Al contrario, sigue adelante con la ayuda solidaria a quienes más necesitan y, al mismo tiempo, está reuniendo lo necesario para recuperar el lugar y atender a las familias, pero, sobre todo, a los niños y a los adultos mayores.

Por ahora, se preparan bolsas con víveres y se hace la entrega a las familias que así lo requieren.
Se había improvisado un sitio, una plazoleta frente al lugar original, para servir una merienda a los chicos, pero el frío no permitió darle a este paliativo una continuidad.

Ramona Obregón, referente de la organización que funciona en Jesús María 1245 (barrio Ciudad Atlántida), dijo que “seguimos en pie, no damos viandas por ahora o cuando la gente está resfriada, con tanto frío no es para menos, y sí mercadería para entre 40 y 50 familias".

"A veces se acerca más gente, otras menos, incluso de otros lugares. Son muchas personas que necesitan comer. Cuando tenemos mucha mercadería, entregamos viandas dos veces a la semana. Si hay poco, una vez le damos mercadería y otra vez la vianda. Por el momento, no podemos cocinar y por eso entregamos los bolsones”.

Mencionó que “hace muchísimo frío, pero tenemos que continuar porque hay un número importante de pequeños. Nos gustaría tener nuestro espacio para atenderlos, pero por el momento es imposible ya que hacen faltan trabajos de reparación".

En ese sentido, comentó que "colocamos un portón, del cual nos quedan unas cuotas por pagar, que no se puede abrir porque está comprometida la estructura, luego del incendio”.

Al mismo tiempo, sostuvo que “estamos haciendo eventos para reunir fondos. Los jueves, viernes, sábados y domingos vendemos empanadas. Ahora vamos a hacer un bono contribución con algunos premios que nos donaron y así podremos terminar de pagar el portón. Me gustaría tener abierto el comedor para la primavera”.

Luego -dijo Ramona-, "seguirá la etapa del techo y la pintura para ese salón donde comían entre 60 y 70 personas. Le pido colaboración a la gente, ya algunos papás se ofrecieron para prestar la mano de obra. También nos donaron ropa, pero, en este caso, necesitamos un lavarropas a paleta porque tiene olor a humo y pretendemos que quede en óptimas condiciones para poder venderla y juntos otros recursos para el mismo fin”.

“Se necesita mucho. Todos sabemos que estamos mal. Hay que salir de 'esta'. Siempre que llovió, paró, y hay que salir adelante entre todos. La gente del barrio es muy buena. Hasta de Bahía Blanca se acercan para colaborar. A todos les doy las gracias, pero no por mí, sino en nombre de los niños y las personas adultas que aquí asistimos”.

También “mi familia me apoya mucho ya que reconoce que es muy importante poder ayudar, lo hago con mucho gusto, me llena el corazón. A los niños hay que darles contención. Cuando estaba en funcionamiento el comedor, yo visitaba a las familias para ver qué necesitaban. No son siempre los mismos, con el tiempo se fueron sumando y otros fueron dejando, pero igual necesitan contención”.

Grito de alegría

El merendero y comedor se llama Sapucay "porque es un grito de alegría", dijo Ramona, oriunda de la provincia de Corrientes y llegó a Punta Alta por su hermano, quien realizó el servicio militar en la Armada.

Junto a ella son 20 hermanos y cuando arribó a este medio tenía 11 años.

"Hoy -contó-, tengo 73. Trabajé en la Base Naval y luego de su jubilación y del fallecimiento de su padre y su esposo, ocupó "ese espacio vacío que me quedó” con la ayuda hacia los niños.

“Tengo la esperanza de recuperar el comedor y recibir a los pequeños, además de compartir manualidades y juegos al aire libre”.

"Teníamos máquinas de coser porque había una grupo de mujeres que querían aprender, pero también se quemaron en el incendio. De todos modos, todavía sigue vigente la idea de hacer ese tipo de trabajo y estamos pensando cómo podemos llevarlo adelante".

Fuente La Nueva

Foto Rolando Ramos